martes, 3 de febrero de 2015

Incubando.

Me da un poco de vergüenza escribir después de la exposición de alegría, motivación y fuerza bruta que demostré el otro día. Pero es lo que hay.

¿Cuál es el problema, el peso? Desde luego que no.

Empiezo a notar que una depresión crece dentro de mí, eso que intentaba evitar como a la peste, está aquí, de nuevo. Parece que está al final de la mesa, sentada, mirándome. Vigilándome.

Llevaba unos días rara, no me quería levantar de la cama, comiendo poco y nada, decaída, con ganas de estar sola, muy irritable, ansiosa... Al fin, hoy sonó la alarma, cuando empecé a llorar sin ningún motivo. Intentaba hacer algo, pero me paraba 5 veces para echarme a llorar desconsoladamente. Sentada en el suelo, tirada en la cama, cara a la pared; llorando sin parar.

Así que sí, está ahí de nuevo.

~ Y siento una horrible opresión en el pecho.